Conferencia: El calendario ritual zapoteco en la actualidad


Desde los albores de su civilización, los pueblos mesoamericanos desarrollaron ideas sofisticadas sobre la esencia del tiempo. Sujetaron el eterno pasar de los días a estructuras matemáticas (llamados ‘calendarios’), las cuales permitían impregnar los días y periodos de días con profundos significados. Cuando arribaron los españoles a las tierras que llamaban la Nueva España, documentaron aspectos de los calendarios mesoamericanos aunque a la vez implementaron políticas traumáticas, pero exitosas, para secularizarlos y eventualmente reemplazarlos. Esta documentación colonial ha permitido comprender la estructura de los calendarios mesoamericanos, pero también ha tenido el efecto de desconectarla del mundo social indígena donde adquiría sus significados. Las recientes especulaciones ridículas sobre el fin del mundo ejemplifica esta desconexión. No obstante, un hecho extraordinario, pero poco conocido y apreciado, es la continua presencia de estos calendarios entre varios pueblos indígenas de Oaxaca.

Hace 500 años, los calendarios mesoamericanos manejaban dos ciclos principales. Uno era un calendario solar de 365 días que regularizaba el ritmo de los mercados, el pago de tributos y la secuencia de las grandes rituales o fiestas religiosas. Este ciclo solar estructuraba la vida social de los mesoamericanos. Aun hoy lo ocupan algunos pueblos mazatecos y chinantecos para organizar el trabajo de la milpa.

Sin embargo, otro ciclo, compuesto de sólo 260 días, era de mucho mayor antigüedad y parece haber formado el verdadero corazón de la percepción mesoamericana del tiempo. Los 260 días servían fines adivinatorios y el manejo de su ciclo era un arte mántica, esto es, un procedimiento cuyo objetivo es el revelar o descubrir conocimientos velados (incluyendo -pero no exclusivamente- los que están en el futuro) mediante la interpretación de signos, en este caso los nombres de los días.
Durante unos 2500 años fue el instrumento principal para describir y descubrir la constelación de poderes sobrenaturales que causalmente interfieren en la vida humana; un instrumento preciso para interpretar el universo de fuerzas divinas, por lo que adquirió una enorme importancia en estructurar y encausar el comportamiento humano. Su principal uso fue el de interpretar y predecir la inclinación moral y el carácter social, en breve, el destino de una persona en el momento de su nacimiento. En extensión, podía usarse en cualquier momento de su vida para guiar las decisiones, explicar las adversidades o interpretar los sueños y agüeros. Sin embargo, siempre fue un ciclo de carácter hermético, manejado por especialistas, y cuya aplicación estaba reducida a la esfera privada y personalizada del ser humana. Su uso continúa entre algunos contadores mixes y entre los contadores zapotecos del área de los Loxichas.

En este ciclo de conferencias, se trata de introducir al público en el funcionamiento, el uso y el contexto social de los ciclos del tiempo en Mesoamérica, con un énfasis en los usos actuales entre los pueblos indígenas de Oaxaca. El objetivo es acercar al público al manejo del tiempo en las antiguas y actuales culturas mesoamericanas desde una perspectiva académica. Las conferencias están a cargo de reconocidos especialistas, quienes tienen la cometida de compartir sus conocimientos de manera accesible con el público general.